La representante estadounidense ante la ONU, Nikki Haley, anunció la salida de Estados Unidos.

"Cuando este gobierno (el de Trump) comenzó hace 17 meses, éramos muy conscientes de los enormes defectos en el Consejo de Derechos Humanos. Podríamos habernos retirado inmediatamente, pero no lo hicimos", señaló la representante de Washington.
Las principales razones aludidas por la funcionaria fueron que el Concejo tiene integrantes que violan los DD.HH. señalando puntualmente a la República Democrática del Congo, que es miembro desde el año pasado. También reclamó "Ni siquiera celebró una reunión sobre las condiciones de Venezuela. ¿Por qué? Porque Venezuela es miembro del Consejo de Derechos Humanos, como lo es Cuba, como lo es China" y presentó como contra ejemplo que forma parte permanente de la agenda la situación palestina: "Este enfoque desproporcionado y la hostilidad sin fin hacia Israel es una prueba clara de que el Consejo está motivado por prejuicios políticos, no por los derechos humanos".
La necesidad de una reforma del organismo fue el último punto que adujo la representante diplomática para abandonar el Concejo recordando la propuesta de modificación presentada el año pasado en Ginebra para hacer del organismo "un defensor serio" de los derechos humanos.
En su opinión, "los abusadores de derechos humanos continúan sirviendo y siendo elegidos para el Consejo, y los regímenes más inhumanos del mundo continúan escapando a su examen".
"Cuando dejamos claro que perseguiríamos con firmeza la reforma, estos países salieron de la nada para oponerse. Rusia, China, Cuba y Egipto intentaron socavar nuestros esfuerzos de reforma el año pasado", enumeró.
Haley finalizó diciendo "Si se reforma [el Consejo], estaríamos felices de volver a formar parte de él".