Tras la represión a los migrantes que han cruzado todo Centroamérica el presidente Trump justifico la utilización de gases lacrimógenos y balas de goma. El gobierno estadounidense tiene casi veinte mil efectivos apostados en la frontera con México.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, le pidió a México que deporte a los solicitantes de asilo centroamericanos un día después de que oficiales de la patrulla fronteriza estadounidense dispararan gases lacrimógenos contra un grupo de migrantes en Tijuana cuando intentaban cruzar la frontera próxima a la ciudad de San Diego, que se encuentra fuertemente militarizada. El lunes, Trump tuiteó: “México debería remover a esos inmigrantes que ondean la bandera, muchos de los cuales son criminales de sangre fría, de regreso a sus países. Háganlo por avión, por autobús, háganlo como quieran, pero [ellos] no entrarán a Estados Unidos. Cerraremos la frontera permanentemente si es necesario. ¡[Miembros del] Congreso, financien el muro!”.

¿EEUU violó la soberanía de México?

Las autoridades diplómaticas mexicanas cursaron una nota al gobierno de Trump para que realicen una investigación "exhaustiva" por la represión de este domingo en la frontera entre Tijuana y San Diego por parte de efectivos estadounidenses contra la caravana migrante de centroamericanos.

Gerardo Garcían, comisionado del Instituto Nacional de Migración (INM) de méxico, en declaraciones a medios de comunicación, negó que los migrantes estuvieran en territorio mexicano.

La patrulla fronteriza estadounidense empezó a arrojar gases lacrimógenos
a los centroamericanos que buscan asilo, “sin advertencia alguna”

Alrededor de 5.000 migrantes se encuentran en la ciudad fronteriza mexicana de Tijuana en espera de poder solicitar asilo en Estados Unidos. Una de ellos es María Meza, una hondureña de 39 años. Una fotografía de la agencia de noticias Reuters que se hizo viral muestra a Meza huyendo de nubes de gases lacrimógenos junto con sus dos hijas pequeñas.

María Meza expresó: “Yo me sentía triste, con miedo y con ganas de llorar. Fue ahí donde agarré a mis hijas, yo para correr en ese momento. Yo pensé que mis hijos se me iban a morir junto conmigo por el gas que rompimos nosotros. Porque sí, salimos corriendo, y caímos al lodo, y cuando intenté subir no pude, el otro muchacho me agarró de la mano y me ayudo a subir”.

Fuente: DemocracyNow